Yes for Kc Kids

Workshop

Lo que se hace en el taller

Cada tubo pasa por manos y herramientas sencillas antes de quedar listo. El trabajo se organiza en pasos concretos, con la calma suficiente para revisar la pieza una a una.

Si quieres ver cómo encajan estos tubos en una cocina o en un local, revisa las soluciones por contexto o escríbenos desde la página de contacto.

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Preguntas frecuentes sobre el taller

Antes de que una pajita llegue a tus manos, pasa por un proceso lento que casi no se ve. Estas son las dudas que más aparecen cuando alguien visita el taller o nos escribe para saber cómo se hace una pieza de bambú.

¿De dónde salen los tallos que se trabajan?

Se eligen tallos de bambú de grosor uniforme, sin nudos que estorben al sorber. No todos sirven: los demasiado delgados se doblan y los muy gruesos resultan incómodos en la boca. Por eso la selección se hace a mano, tallo por tallo, antes de cortar nada.

¿Cómo se define la longitud de cada pajita?

Se corta a una medida que permita sostener el vaso con comodidad y llegar al fondo sin esfuerzo. La referencia es el gesto real de beber, no una tabla fija: un vaso alto y uno bajo no piden la misma pieza. Después del corte se lijan los bordes hasta que dejan de raspar.

¿Llevan barniz o algún recubrimiento?

No. El acabado busca conservar el tacto vegetal del tallo, con un lijado fino que suaviza la superficie sin sellarla. Eso significa que la fibra respira y que con el tiempo el color se oscurece de forma natural, algo esperable en un material vivo y no una señal de deterioro.

¿Qué se revisa antes de dar una pieza por terminada?

Se comprueba que el interior esté despejado, sin restos de médula que obstruyan el paso, y que los extremos no tengan astillas. Es una verificación manual y breve, pero es la que decide si la pajita se guarda o vuelve al banco de trabajo.

¿Se puede ver el proceso en persona?

Sí, el taller recibe visitas con cita previa. Si quieres conocer el espacio, ver cómo se corta y se lija un tallo, o resolver dudas concretas sobre el proceso, escríbenos desde la página de contacto y coordinamos un día. También puedes leer más sobre el enfoque de trabajo en nuestra misión.

Del tallo entero a la pajita lista para usar

En el taller no hay líneas de producción ni máquinas grandes. Cada tubo pasa por las mismas manos y por las mismas cinco etapas, en un orden que apenas ha cambiado desde las primeras piezas. El ritmo lo marca el propio bambú: hay tallos que se dejan cortar sin resistencia y otros que piden más paciencia antes de seguir.

Si quieres ver cómo encajan estas piezas en una cocina o en una barra de bar, revisa los formatos de uso que trabajamos. Y si el proceso te dejó alguna duda concreta, escríbenos desde la página de contacto.

Seguimos el hilo del taller

Si te quedó una duda sobre el corte de los tallos, el grosor que conviene para cada bebida o cómo se seca una pieza antes de guardarla, escríbenos y te respondemos con calma. Solemos contestar en un par de días laborables, sin plantillas ni respuestas automáticas.

Para consultas sobre el proceso de preparación y el acabado de las pajitas, este es el canal directo.

Teléfono
+54 9 11 3300 9060
Taller
2299 Malabia, Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, C1425DBP, Argentina

Formatos del taller

El taller trabaja por lotes pequeños y cada formato responde a un tramo distinto del proceso: desde la selección del tallo hasta la revisión final de cada pieza. Antes de elegir, conviene saber qué se hace en cada uno y qué se lleva quien participa.

Corte y calibrado del tallo

Se eligen cañas de grosor uniforme y se cortan a la longitud que permite sostener el vaso y sorber sin esfuerzo. El calibrado descarta los tramos con nudos cerrados o paredes irregulares, porque un interior estrecho obliga a forzar el paso del líquido. Aquí se define la medida final de cada tubo y se separa lo que servirá para bebidas frías de lo que quedará como pieza de repuesto.

Ver este formato en el taller

Limpieza interior y lijado de bordes

El cepillo largo retira los restos vegetales que quedan dentro del conducto y el lijado suaviza el canto para que no raspe al contacto con la boca. No se aplica barniz ni sellador: el acabado es la propia fibra del bambú, trabajada a mano. La revisión se hace pieza por pieza contra la luz para comprobar que el interior esté despejado y que ningún borde quede áspero.

Consultar el criterio de acabado

Secado, curado y empaquetado

Los tubos reposan en vertical hasta perder toda la humedad, un paso que no se puede acelerar sin arriesgar grietas en la fibra. Una vez secos se agrupan por medida y se guardan en fundas de tela sin teñir, listas para salir del taller. El proceso es pausado y manual, con herramientas sencillas, y cada lote se cierra cuando la última pieza pasa la comprobación de tacto y de paso de aire.

Ver cómo se aplica en el día a día

Si quieres coordinar una visita al espacio de trabajo o resolver dudas sobre el proceso, escríbenos desde la página de contacto.

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